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La verdad sobre el bocadillo español

oct. 26 2015

En el pueblito de la piña, el día 08 del mes 08 del año 1991, nació Madelen Andrea Cárdenas Ortega, pero sus amigos la llaman Maddie.

El pueblito de la piña es Barbosa, un municipio del nordeste de Antioquia que acogió a Maddie hasta los 9 años, porque en el año 2000 partió con sus padres y sus hermanos a Madrid. A esa corta edad, Maddie nunca había siquiera imaginado vivir en otro país, lo único que ocupaba su cabeza eran  sus estudios de primaria en la Institución Educativa Presbítero Luis Eduardo Pérez Molina, los juegos con sus amiguitos de la cuadra: ponchaito, escondidijo y chucha cogida, convertir las escalas del edificio donde vivía en una pista jabonosa y hablar y contar chistes como una “lorita mojada”, apodo que se ganó entre sus familiares. Pero en ese momento, su familia estaba buscando un futuro mejor y tenía como opciones viajar a España o Estados Unidos y, finalmente, España fue la más viable.

Siendo tan pequeña, y a pesar de los fríos días del otoño cuando llegó a Madrid, para Maddie fue fácil adaptarse a una nueva vida, pero un par de malas experiencias hicieron un poco traumática su llegada al nuevo colegio. La primera, aprender a escribir con letra cursiva, pues así lo exigían en primaria. Y la segunda, en una tarde de excursión, cuando la señora del comedor dijo: “niños coged cada uno un bocadillo para que comáis”. Maddie se puso muy contenta, empezó a saborear ese bocadillo con arequipe que tanto le gustaba, e incluso llegó a preguntarse “¿será que también nos van a dar mazamorra?” Oh desilusión al conocer la verdad sobre el bocadillo español, se trataba de un pan francés abierto en la mitad con jamón ibérico adentro que para Maddie no era más que un pedazo de carne cruda.

Otras cosas buenas sucedieron durante su infancia en Madrid, como los campamentos de verano que para Maddie eran experiencias únicas, pues podía estar en contacto con la naturaleza durante 10 días. Y otros recuerdos amargos quedaron, como el divorcio de sus padres que tuvo como consecuencia el regreso de su papá a Colombia y a partir de ahí,  Maddie contaba los días para que fuera hora de otro viaje de regreso al país y caer en los brazos de su papá.

El primer viaje que Maddie hizo en su vida, fue un paseo a Cartagena con toda su familia en el “boqui trompón” como le llamaban al carro rojo de un primo de su papá. Lo que más recuerda de este paseo es el montón de curvas que había en el recorrido, lo que le provocó un mareo tan terrible a su hermano que el carro quedó de botar (ya se imaginarán por qué). Estando en Cartagena, Maddie no estuvo tranquila hasta lograr que le hicieran unas trencitas con chaquiras, jugó hasta el cansancio con las olas que rompían en la playa y a enterrar a sus hermanos en la arena, y comió bollo de yuca como loca.

Lo que más extraña Maddie de su casa son las empanadas de su tía Gloria, la sopa de guineo y el arroz con carne en polvo, tajadas de papa o maduro, huevo frito y jugo de lulo de su tía Elda, los tamales de su tía Tina, la dorada con arroz de coco y patacones de su tía Dora, el aroma de un buen tinto por la tarde con su prima Yelitza y ver pasar gente, una arepa de chócolo con quesito y una taza de chocolate, entre muchas otras delicias paisas. Cuando regresa a Colombia disfruta al máximo de su familia, sobre todo de su consentido y regañón abuelo paterno que es su adoración, se va a pasear a Santa Fe de Antioquia, a puebliar con su papá y sale a rumbear con sus primos.

Entre el 2010 y el 2013, Maddie vivió de nuevo en Colombia, pues tuvo que regresar para hacerse un largo tratamiento maxilofacial. Esos 4 años sabáticos, como ella los llama, fueron una gran decisión y un gran acierto, pues este tratamiento la hizo volver a España como una mujer más fuerte y segura de sí misma. Y lo mejor de todo, pudo volver a estar cerca de su papá y conocer personas maravillosas.

Iniciar una nueva vida y aún más, a muchos kilómetros de distancia de lo que conoces y a lo que estás acostumbrado, implica un choque. La mamá de Maddie tuvo que sacar adelante a sus tres hijos sola, en un país extraño, pero logró tener su propia boutique de confección y alta costura. Su hermano mayor es un talentoso cocinero y su hermano menor, un virtuoso músico. Maddie es estudiante de Turismo en uno de los mejores y más prestigiosos centros de hotelería y turismo de España y los temas que más le apasionan son el protocolo y la organización de eventos.

Viajar, hacer deporte y comer son unas de las cosas que más disfruta. Le encantan los deportes extremos y ha practicado rapel, escalada, parapentismo, esquí y espeleología; en la actualidad practica Bodybalance, Tai Chi y Pilates. Los fines de semana sale a recorrer Madrid y crea rutas de turismo para llevar a sus amigos de otras ciudades cuando vienen de visita, pues lo que más le gusta, es encontrar los rincones más escondidos de cada lugar. Si está de vacaciones, se va a recorrer el norte de España con su mochila al hombro y una buena compañía, y si está en plan de trabajo, le gusta asistir a un networking y conversar y aprender de los profesionales en su área de estudio.

Maddie aún recuerda cuando se despertaba a las 6: 00 a.m. con el canto de los pájaros y una suave brisa hacía sonar las tejas del techo de su habitación, abría los ojos y podía ver a través de la ventana cómo la niebla se iba disipando dejando ver las montañas y sentía el olor a tierra mojada. Por unos instantes se siente en su tierra.

 

 

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